Saturday, August 08, 2009

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Hay personas que no se complican;
tienen sus destellos, sus luces,
sus abrazos, sus recuerdos, sus tazas de café.
Y tienen al amigo memorioso,
a la novia pintada con agua
a la familia enmarcada en un cuadro.
No se desesperan y lloran por el cuarto de noche perdido.
No se desgarran, pero caen de rodillas mientras duermen.
Se alzan, gritan, vuelan.
Los enemigos los raspan y sus batallas son épicas.
Se ven de azul o de verde.
Ensayan en los días cortados palabras de memoria
y vagan por la ciudad no deseando.
Saben como manejar su líbido
saben como emborracharse el alma sin miedos.
Llevan el cuello en la corbata
o la playera sucia legendaria.
Abren sus ojos de abanico ante el mundo
y son y quieren ser y buscan verdades.
Reptan por las paredes de un mundo gris
donde no existe la fuente castalia.
Se llevan los ojos a las manos,
amasando la penumbra de la noche verde.
Pero están ahi llenos de esperanza,
bebiendo leche, tomando fotos,
corriendo en el parque, inundando su corazón de hierba.
Y en la noche se quedan en silencio quietos,
en silencio duermen, en silencio rien, en silencio escapan
o miran el techo.

Tuesday, July 28, 2009

El café

llorar con la taza de cafe en la mano,
Y ni siquiera se puede tomar.
Te ahogas con tus propias lágrimas
y el café sabe a que te malpasaste con cigarro.
Quieres gritar, pero el café,
tienes el café en la mano.
Lloras, suplicas, te arrastras ante lo invisble,
pero el café.
El café está en tu mano.
Esas ganas de romper la taza, de aventar las manos
de comer humo, de no llorar grillos.
Pero el café, hay que sostener el café.
Y arden los ojos por tanto llorar, y duele el cabello
y se hinchan las uñas y cortas el mundo.
Ojalá no cayeran las hojas secas y se pudiera dormir;
dormir con lágrimas secas y el canto seco y las alas secas.
Pero el café, el café está en la mano
el café amargo sostiene mi mano.
Es el miedo del café, es el miedo de los músculos podridos, del ahogado.
el Café en la mano, el espejo, el miedo, el miedo.
El miedo.

Thursday, July 23, 2009

La voz de los honestos

Para Aralia López

Si la voz quisiera gritar en frases rotas
el dolor del alma, la ausencia de silencios
o cómo se rompen en murmullos infantiles
los vastos triunfos del mar calcinado;
si quisiera decir que el verde es imposible,
que las hojas en espejos son engaños,
que encrespa sus garras la vejez en la cabeza,
encrespa el cuerpo y las propias ansias de seguir
corriendo.
Si quisiera decir las cosas llanas del espíritu,
mi necesidad pediría la voz de los honestos.
La voz rasposa que ronronea en ruidos sordos,
voz rasposa de quien pierde el rostro entre sus manos.
Porque la voz de los honestos es ancha
como las piedras de la catedral inmutable,
pero dulce como el ritmo de los cantos aprendidos.
Es también amarga, obscena, como la voz del pobre
que gime silencioso en una estación de autobuses miserable.
Pero el origen de la voz de los honestos
es la raíz de las lágrimas cortantes
y debe ser la comprensión de piedra del maestro.
Por eso, Aralia, admiro el movimiento de tus manos
-pájaros con lengua de sueños-
que enseñan a gritar con la terrible voz de los honestos.

Thursday, May 28, 2009

La piel de Larra

Si alguien en la noche te pregunta
-con lunas en el rostro vueltas llamas-
si conoces, si has leído en algún libro
el poema de la piel de Larra;
dí que sí, que lo conoces.
Di que te suena de algún lado.
Que está escrito por una mano fría,
y que te asusta pensar que está perdido.
Que te asusta saber que es tuyo y de que trata,
que te asusta saber porqué lo escribo.

Entonces piensa que en este poema
hay palomas disecadas y una muerte entre tus brazos.
Que dejaré mi boca de corteza descansar en tu llanto,
que las estelas oscuras de tus besos no cortan
y que mañana un hilo de seda tejerá mis piernas.

Entonces piensa que no es cierta la herida,
que la noche no engaña, que en la lluvia no grito.
Que no es cierto que al mirarme en el espejo
se me vista la tristeza con la piel de Larra.

Tuesday, May 26, 2009

...

Eres el miedo de la noche constante
que se tiende en la cama con mirada triste.
Deshojas ausencias y desdoblas soledades
y eres tan terrible como tus manos,
y en la noche los besos de tu boca no son besos,
son gritos de alas o abriles inconstantes.

Eres árbol de hojas amargas que crece
en el origen de mis propias lágrimas.